Cuando se habla de tratamientos para suelos —especialmente en mármol, terrazo o piedra natural— es muy común que surja una duda bastante habitual: ¿es lo mismo esmaltar que vitrificar? Aunque muchas veces se confunden o se usan como si fueran lo mismo, la verdad es que son procesos diferentes, tanto en lo que hacen como en los resultados que ofrecen. Tener clara esta diferencia te puede evitar más de un disgusto y ayudarte a elegir el tratamiento que realmente necesita tu suelo, según el uso que le des y el acabado que estés buscando.
¿Es igual esmaltar que vitrificar en suelos de mármol y terrazo?
Para saber con seguridad si es igual esmaltar que vitrificar, lo primero es entender bien qué implica cada opción. Los dos tratamientos están orientados a mejorar el aspecto del suelo, pero ni se aplican igual ni funcionan del mismo modo.
El esmaltado, o abrillantado como también se le llama, se enfoca sobre todo en la estética. Su función principal es devolver el brillo natural del material, trabajando la capa más superficial con productos específicos. El suelo se ve más atractivo al instante, pero esa mejora no va acompañada de una protección duradera.
En cambio, la vitrificación da un paso más. Además de embellecer la superficie, actúa como un sellador: crea una capa protectora que bloquea los poros del suelo. Y esa diferencia es clave, porque al cerrar el poro se evita la penetración de suciedad y humedad, alargando mucho más la vida del pavimento.
¿Qué se consigue al esmaltar un suelo?
El esmaltado consiste en aplicar productos que mejoran el brillo y la homogeneidad visual del suelo. Es una solución rápida cuando el pavimento luce apagado, pero no presenta daños estructurales.
Ventajas del esmaltado:
- Mejora inmediata del brillo.
- Aplicación sencilla y poco invasiva.
- Adecuado para zonas con tránsito bajo o moderado.
- Requiere mantenimiento periódico para conservar el efecto.
Este tipo de tratamiento está pensado más para embellecer que para proteger. No crea una barrera frente al desgaste o a las manchas, así que si el suelo necesita algo más que una mejora estética, quizá no sea suficiente.
¿Qué aporta vitrificar y por qué no es lo mismo que esmaltar?
La vitrificación es un tratamiento más completo. Se basa en aplicar un producto vitrificante que, al endurecerse, forma una película transparente y resistente. Esta capa no solo aporta brillo, también protege la superficie.
Beneficios de vitrificar:
- Mayor resistencia al uso diario.
- Protección real frente a manchas, líquidos y humedad.
- Brillo que se mantiene más tiempo.
- Menor necesidad de limpieza y mantenimiento.
Por todo esto, vitrificar es una solución muy recomendable en espacios donde el suelo se usa intensamente, como oficinas, portales de edificios, hoteles o locales comerciales.
Diferencias prácticas en el día a día
Para entender de forma clara si es igual esmaltar que vitrificar, hay que fijarse en cómo se comporta cada tratamiento con el uso. Un suelo esmaltado puede perder brillo con facilidad si se usan productos de limpieza agresivos o si se pisa mucho. En cambio, uno vitrificado resiste mejor, tanto al tránsito como al paso del tiempo.
Otra diferencia importante es que la vitrificación sella el poro del material, lo que evita que se incruste suciedad o humedad. Esto es especialmente útil en materiales como el mármol o el terrazo, que tienen una estructura porosa y son sensibles a las manchas si no están bien tratados.
¿El tipo de suelo influye?
Sí, y bastante. No todos los suelos responden igual. Por ejemplo, en madera, lo que se llama vitrificado está más relacionado con barnices, y el esmaltado directamente no se usa. Pero en piedra natural o pavimentos continuos, ambas opciones son viables, aunque el resultado cambia mucho según el tratamiento.
También hay que tener en cuenta el estado del pavimento. Si presenta rayaduras o está desnivelado, lo más adecuado sería empezar con un pulido de suelos. Así se deja la base en condiciones óptimas antes de aplicar cualquier tratamiento de acabado, sea esmaltado o vitrificado.
¿Cuál dura más y qué mantenimiento necesita?
Aquí está una de las diferencias más importantes. El esmaltado requiere más mantenimiento si se quiere conservar el brillo original. Hay que reaplicarlo con cierta frecuencia. En cambio, la vitrificación ofrece un acabado mucho más duradero, que necesita menos cuidados.
Eso no significa que uno sea mejor en todos los casos. En viviendas particulares o en zonas con poco paso, esmaltar puede ser más que suficiente. Pero si hablamos de un espacio con mucho tránsito, vitrificar es una inversión que compensa.
¿Y el coste?
El precio también varía. El esmaltado suele tener un coste más bajo de entrada, pero como necesita más retoques con el tiempo, puede salir más caro a largo plazo. La vitrificación, aunque tiene un precio inicial más alto, destaca por su durabilidad y bajo mantenimiento.
Por eso, si estás valorando si es lo mismo esmaltar que vitrificar, no te fijes solo en el coste inmediato. Piensa en el uso real del espacio y en lo que esperas del resultado a medio y largo plazo.
Projectes Sastre: Especialistas en tratamientos profesionales de suelos
En Projectes Sastre, cada suelo se analiza con detalle para recomendar la mejor solución, ya sea esmaltado, vitrificado o un pulido profesional previo. Sabemos que no todos los suelos necesitan lo mismo, y por eso personalizamos cada intervención para asegurar resultados duraderos y estéticamente impecables.
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